Teléfonos de México

La gran mayoría de habitantes de la ciudad de Guadalajara han visto alguna vez la estatua de un hombre recargando su mano sobre la fachada del antiguo edificio de Teléfonos de México.

La estatua y el viejo edificio es uno de los puntos representativos de la historia de Guadalajara ¿Imaginan tener que desplazar un edificio de 1,700 toneladas?. Pues la estatua representa al hombre que hizo eso posible, el Ingeniero Jorge Matute Remus. Todo comenzó en 1950, cuando el gobernador de esa época decidió ampliar la Av. Juárez, varios edificios obstruían la circulación y algunos fueron demolidos, pero el edificio de Telefonía consiguió un amparo para no ser derrumbado, el Ingeniero sugirió que en vez de demoler el edificio fuera desplazado.

La increíble hazaña de ingeniería se logró en no menos de 6 días, el edificio se movió 12 metros y por si fuera poco se acomodó el eje para que quedara perfectamente alineado a la Av. Juárez, dentro del edificio había al menos cien personas trabajando, mientras éste se movía.

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Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento

El templo Expiatorio es uno de los templos más famosos de Guadalajara, si no es que el más conocido por todos sus habitantes y no es para menos, dicho templo es una muestra arquitectónica Neogótica, diseñada por el Arq. Italiano Adamo Boario en 1897.

Es espléndido al introducirte y mirar sus vitrales hechos por los artistas Franceses Jaques y Gerard Degusseau, sus tres tímpanos recubiertos de mosaico italiano realizados en la fábrica del Vaticano y observar en la fachada los picos que se extienden hacia el cielo.

Una de sus características mas conocidas por los tapatíos es su reloj, una pieza que cuenta con cuatro carátulas iluminadas y 25 campanas con la capacidad de tocar más de 20 números musicales diferentes (tanto religiosos como populares) y algo muy característico es que contiene figuras de los 12 apóstoles quienes todos los días salen a las 9 am, las 12 y 6 pm mientras suenan las campanadas. Sin embargo podría decirse que alrededor del templo circunda la comunidad de Guadalajara, como si el templo expiatorio y sus espacios alrededor de él fueran un punto de encuentro.

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Mercado Corona

Mercado Corona

El mercado Corona es uno de los lugares mas representativos de Guadalajara, un mercado donde puedes encontrar comida, artesanías, hierbas medicinales, flores, ropa, entre otros productos.

Su historia comienza en 1888 cuando el entonces Gobernador Ramón Corona, ordenó su construcción en un estilo neoclásico, fue terminado en 1981.

El mercado se llamó de esta forma en honor al Gobernador, quien a sus 51 años fue víctima de un atentado donde le quitaron la vida mientras iba al teatro con su esposa, fue apuñalado y el atacante se quitó la vida. Una trágica historia que pocos conocen acerca del origen del Mercado Corona.

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Biblioteca Iberoamericana

Ubicada en pleno centro de Guadalajara, esta biblioteca fue en 1591 un templo del Colegio Jesuita de Santo Tomás de Aquino. Posteriormente fue sede de la Primera Universidad de Guadalajara en 1792  Ha tenido distintos usos a lo largo de la historia, como cuartel, tribunal de justicia y escuela de jurisprudencia.

Hoy es una de las bibliotecas digitales más vanguardistas para satisfacer al investigador más exigente.

Hay exposiciones temporales y eventos. Abre de lunes a viernes de 9am a 9pm y sábados de 9am a 5pm.

Dirección: Calle Pedro Moreno, Zona Centro, 44100 Guadalajara, Jal.

Plaza de Armas

La Plaza de Armas es la pintoresca plazoleta que caracteriza al Centro Histórico de Guadalajara. Ubicada al lado izquierdo de la Catedral Metropolitana desde donde luce una espectacular perspectiva del Sagrario Metropolitano, la parroquia más antigua de la ciudad. La Plaza de Armas es una de las más antiguas de Guadalajara,  construida  a finales del siglo XIX, por muchos años fue el centro de reunión de la sociedad tapatía hasta principios del siglo XX cuando la ciudad comenzó a expandirse y el centro histórico fue adquiriendo más lugares de esparcimiento.

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Plaza de la Liberación

También conocida como Plaza de los Tres Poderes y popularmente como la Plaza de las “Dos Copas”, ubicada entre las calles Hidalgo, Morelos, Liceo y Belén. Esta Plaza está rodeada por la catedral, un costado del Museo Regional, el Palacio Legislativo, el Teatro Degollado y un costado del Palacio de Gobierno.

La Plaza de la Liberación por su gran tamaño es el lugar preferido para las exhibiciones, exposiciones y eventos locales que constantemente se realizan en la Perla Tapatía. Dos grandes fuentes en su centro son las que distinguen a la Plaza de la Liberación, así como la estatua de bronce de Miguel Hidalgo que representa la abolición de la esclavitud, y el asta bandera que destaca su majestuosidad durante las fiestas patrias.

Bajo esta explanada se encuentra el estacionamiento más grande del centro histórico, así como el túnel de la Avenida Hidalgo por donde pasa la mayor carga vehicular de la zona, lo cual hace que las calles aledañas y los alrededores de la plaza se mantengan tranquilos y sean aptos para la comodidad de los paseantes.  La Plaza de la Liberación es el lugar ideal para tomar un buen descanso y apreciar los pintorescos edificios del centro histórico de Guadalajara.

Dirección: Calle Pedro Loza 27A, Zona Centro, 44100 Guadalajara, Jal.

Plaza Fundadores

Técnicamente llamado Friso de los Fundadores de Guadalajara que en árabe significa “río que corre entre piedras”, se encuentra ubicado a espaldas del Teatro Degollado en la calle que cruza con la Plaza Tapatía y está formado por un grupo escultórico que conmemora el sitio del establecimiento definitivo de Guadalajara. Consiste en un mural de tres metros de altura por 21 metros de largo, realizado en altos relieves forjados en bronce que representan a los personajes fundadores de la ciudad.

Pero junto a este conjunto escultórico hay que resaltar también los monumentos en honor de Beatriz Hernández y de Miguel de Ibarra, primer alcalde de Guadalajara.
Además el conjunto de la Plaza Fundadores también sirve de punto de partida para los andadores que llevan al Instituto Cultural Cabañas.

En el friso escultórico Zamarripa retrató tanto a los españoles que fundaron la ciudad como a los indígenas que les acompañaban y participaron en la cuarta fundación de la ciudad. En él también se menciona las regiones de España a las que pertenecían los peninsulares: castellanos, montañeses, vizcaínos y hasta portugueses. El conquistador Cristobal de Oñate fue el jefe de la avanzada, pero fue Beatriz Hernández el espíritu detrás de la fundación de Guadalajara en el Valle de Atemajac.

 

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la Fuente de los Niños Traviesos (Fuente niños miones)

Casi nadie la conoce por su verdadero nombre, la Fuente de los Niños Traviesos, popularmente llamada “Fuente de los Niños Miones”, se encuentra en el centro histórico de Guadalajara, en el llamado Callejón del Diablo o Paseo Degollado, a pocos metros de la Plaza Tapatía.

Por las reacciones que provoca, este monumento, obra del escultor Jalisciense Miguel Miramontes –autor de muchas de las esculturas más representativas de la ciudad- , es uno de los más gradables para los paseantes que se topan con él, o quienes lo han oído mencionar y acuden especialmente a verlo, pues consta de cuatro esculturas de niños desnudos que arrojan agua desde diferentes partes del cuerpo.

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El Callejón del diablo (El Rincón del Diablo)

El convento de Santa María de Gracia abarcaba por el oriente hasta el río San Juan de Dios (hoy Calzada Independencia), por el norte hasta la calle Juan Manuel, por el poniente hasta Belén y por el sur hasta cruzar por Hidalgo, en una de sus largas paredes, chocaba un angosto callejón tétrico y obscuro, llamado del “Ahorcado”, se le conocía por ese nombre porque ahí se colgó a un adúltero de apellido Lemus.

En la época virreinal este callejón era visto con horror por todos los habitantes de Guadalajara. Al tiempo se le comenzó a llamar como “Rincón del Diablo” por un suceso muy comentado que pasó ahí, “En postrimerías del gobierno de la Real Audiencia en Guadalajara fue indispensable construir en la huerta del Convento de Dominicas, ya mencionado, un departamento precisamente frente a lo que después se llamó “Rincón del Diablo”.


Una pequeña ventana, en forma de aspillera, se abrió en la pared que cerraba el callejón del “Ahorcado” y bajo de ella quedaba la cama de la maestra de novicias, porque precisamente el departamento que se había hecho era para el noviciado.

En una noche, en que ni la luna se atrevía a atisbar por aquellos tétricos sitios, se despertó alarmada la religiosa encargada de las novicias a causa de los gritos y blasfemias que se escapaban de aquel antro de tinieblas. Como en ese momento la esquelita capuchina tocaba a maitines, a las doce de la noche, la maestra del noviciado no pudo darse cabal cuenta de la tragedia que se desenvolvía en el ya repetido callejón: más habiendo cesado la esquila de llamar a las religiosas, mediante una silla pudo, la religiosa, asomarse por la arpillera, bajándose violentamente, horrorizada al ver que frente a la puerta de la casucha que ocupaba el rincón, había una larga mesa con paño de tumba, donde cuatro velas negras sostenidas en cráneos humanos, alumbraban a varias mujeres desmelenadas, que apurando en copas un brebaje misterioso, azotaban con recias disciplinas a un Santo Cristo de Marfil, que tendido sobre aquella triste y sacrílega mesa, parecía que con sus inconmovibles miradas suplicaba gracia y favor de aquellas brujas.

No pudiendo contenerse la religiosa, llamó a la abadesa, que alarmada y a pesar de sus años trepó sobre la silla y al darse cuenta del sacrilegio no esperó a que amaneciera, sino que a esas horas mandó llamar al mayordomo del Convento, un respetable sacerdote, el que apenas amaneció dio noticias al Obispo de Guadalajara de lo acontecido.

El Sr. Alcalde, Obispo de la Diócesis, mandó llamar a los oficiales del Santo Oficio para enterarlos de lo acaecido. El tribunal de la Inquisición se trasladó desde ese día a un lugar inmediato al “Rincón del Diablo” para sorprender aquellos bichos que a tan judía ceremonia se entregaban. La ocasión se les presentó allí a poco, porque la siguiente noche observaron los oficiales del Santo Oficio que varios bultos envueltos en luengos y negros mantos y encapuchados se deslizaban, arrastrándose, por el callejón, introduciéndose cautelosamente en el lugar frente al cual había colocada la funeraria misa.


Ellos, con las mismas precauciones, llegaron a la puerta de la casucha que, albergaba aquellos malvados, aplicando el ojo por la rendija de la llave, descubrieron que varios caballeros de los principales de la ciudad y algunas mujeres hermosas se entregaban a darle culto al Diablo. No pudiéndose contener y a los gritos de “Dense al Rey”, “¡paso a la Inquisición!” empujaron la centenaria puerta, que cayó hecha astillas, y desenvainando apresuradamente sus tizonas, se trabó un rudo combate entre los brujos y los inquisitoriales, quedando la victoria de parte de éstos.

El Santo Tribunal descubrió que los tertulianos a aquella macabra fiesta adoraban al Diablo en una rica pintura que adornada con varias joyas, ocupaba el lugar de honor en su largo y artístico salón todo él adornado con ricos cortinajes de Damasco y que servía para sus orgías, las viandas y licores que había en grandes mesas, que podían compararse con los de la Corte de Nerón o Caracalla.


Llevados a la prisión inquisitorial y juzgados benignamente a los delincuentes aquí terminó este hecho que alarmó a la religiosa de la ciudad de Guadalajara”. Contaban los viejos que al oír “El Rincón del Diablo”, se persignaban y, decían: “Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”, siempre evitaban pasar por ese lugar y cuando tenían que pasar por ahí, se acompañaban de alguna “santa reliquia o provistos de una redomita de agua bendita”.

Esta casa fue, a través del tiempo, habitada por particulares, fue Sede de la Santa Inquisición durante la colonia, después ocupada por un modesto expendio de carbón,paletería y desde que se hizo la Plaza Tapatía, en esta finca se encuentra la Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco.

Dirección: Esq. Ricardo del Diablo, Paseo Degollado, Zona Centro, 44100 Guadalajara, Jal.